sábado, 31 de agosto de 2019

RESTAURANTE LA PARRILLA DE MATILDE: MUY MAL SERVICIO


Cuando iniciamos este blog, ya camino de los diez años, decidimos no hacer críticas negativas. Por supuesto, en este tiempo, hemos comido mal -o incluso muy mal- en algunos sitios, pero preferimos no hacer crónica, ni buena ni mala de esos establecimientos, porque pesaba más el respeto por el trabajo de quienes realizan un trabajo tan importante para la economía gaditana y tan expuesto al público, a veces tan difícil también. Como, en estos años, la gastronomía pública gaditana ha crecido tanto, creemos que callarse ahora ante lo que se hace mal, supone una injusticia para el buen trabajo de la mayoría que hace bien las cosas, y que callarse defectos que cualquier cliente ve (y luego cuenta en sus lugares de origen) supone propagar un daño que perjudica mucho a la hostelería gaditana. En un restaurante tan importante es que se cocine bien como que el servicio de sala haga bien su trabajo. Y si, en cambio, lo que consigue es irritar a sus clientes, el restaurante se convierte en pésimo.


Visitamos hace unos días el Restaurante La Parrilla de Matilde, entre el Paseo Marítimo gaditano y Glorieta Ingeniero La Cierva. Llegamos sobre las ocho y media, aún con pocas mesas ocupadas. Pedimos unas entradas y tres platos principales. Uno de esos platos, pulpo frito, no llegó hasta pasadas las diez y media de la noche, dos horas largas. En ese tiempo, lo reclamamos a los tres camareros distintos que atendieron nuestra mesa y a quien ejercía de jefa de sala, más pendiente de sentar nuevos clientes que de resolver el desorden evidente. Nos oían (dudo que nos escucharan) y, sin decir nada, ni disculpas por supuesto, desaparecían al ajetreo de las otras mesas. Sólo uno de esos camareros nos contó que la primera camarera había olvidado apuntar ese plato, aprovechando para despotricar de su compañera que, según nos dijo, sólo le daba problemas cada turno. Cuando llegó, el pulpo frito estaba duro y gomoso. Se quedó el plato entero. En esas dos horas largas de espera, sólo nos trajeron dos copas de vino porque nadie parecía saber qué mesa atendía. Pedimos la cuenta, proceso que tardó tres cuartos de hora más, y eso después de reclamársela directamente a la jefa de sala. Pedimos también la Hoja de reclamaciones y al ir a pagar en caja (porque seguía sin venir nadie, ni siquiera a cobrar), estaban discutiendo entre ellos si nos la daban o no, como si legalmente eso pudiera discutirse. La experiencia no pudo ser peor. Desde luego, un mal sitio.

jueves, 15 de agosto de 2019

El Rayo Verde, vegetariano en Cádiz

Visitamos el El Rayo Verde (Paseo Marítimo, 4, local 5), un estupendo restaurante vegetariano con poco tiempo abierto, que viene a cubrir la escasa oferta en Cádiz de esta cocina, tan saludable como divertida y apetitosa. Con vistas a la playa, abre de 9 de la mañana a 8 de la tarde para ofrecer, además de almuerzos, unos desayunos y meriendas muy completos, con tostadas (aquí, con la excepción de algún untable de origen animal, pero también aguacate o sobrasada vegana), tortitas, crepes y un amplio surtido de tartas. De momento no dan cenas.
 
Nuestro almuerzo comenzó con un refrescante (y, por fin, sin el batiburrillo apelmazado de otros que hemos comido), Poke Hawaiiano: arroz -bien suelto-, aguacate, edamame, pepino, rabanito, zanahoria, wakame y, a elegir, salmón o tofú. Se acompaña de un aliño de aceite de oliva virgen extra y salsa tamari (una salsa de soja japonesa que no lleva trigo, o lo tiene en una proporción muy pequeña; algunas marcas, como Tamari Kikkoman o Yamasa, no tienen ninguna traza de gluten).


Probamos su Revuelto de salicornia, queso y sésamo, con huevos realmente excepcionales, muy sabrosos.

Queremos destacar la calidad del pan (desconocemos quien se lo elabora), un ingrediente al que ya se le empieza a reconocer su importancia.

Terminamos los platos salados con su Arroz con chili vegano (frijoles negros y, creemos, soja texturizada):

La Carta de vinos es proporcional a la oferta de platos, con propuestas tan atractivas como este Fuentespina 7 meses Roble 2017, de Bodega Avelino Vegas, un vino de D.O. Ribera del Duero, con uvas tempranillo de cepas con 50 años, y una crianza de siete meses en barricas nuevas de roble americano. Tiene también una muy interesante oferta de combinados de zumos: Energía Total (naranja, pera, manzana y limón), Detox Morado (remolacha, zanahoria, manzana, limón y jengibre) o Caribe Mix (piña, mango, naranja y hierbabuena).

Como El Rayo Verde trabaja desayunos y meriendas tiene una estupenda Carta de Tartas (Cheesecake Triple Chocolate; Manzana, grosella crumble cheesecake o las de Zanahoria y queso o de Chocolate y naranja). Escogimos una tan poco frecuente como esta Tarta de calabacín y aguacate, realmente deliciosa:









lunes, 12 de agosto de 2019

Pica Pollo, pollo frito a la dominicana

Nuestros amigos Félix, Sol y Ángel nos llevaron al Sofoke km. 12 (c/ Veinte metros, 21), en Valladolid. Un pequeño bar, bullicioso y alegre, regentado por una familia dominicana, una cocina poco conocida en la provincia gaditana. En su oferta se puede probar también, entre otros, Chicharrón y Orejitas de cerdo (en un adobo que incluye naranja agria, orégano y pimienta) con yuca o tostones (guineos fritos, que es como llaman allí a las bananas). Sólo fuimos una noche y, como son platos muy completos y contundentes, sólo pudimos probar el Pica pollo, la versión del pollo frito de la República Dominicana, que es uno de los platos más populares en la isla caribeña.



Lo que diferencia al Pica pollo de otros pollos fritos es la maceración previa -lo ideal toda una noche- de los trozos cortados en una mezcla de especias y limón o lima.

No está claro si el origen de este plato está en los inmigrantes chinos, los llamados culíes, que empezaron a llegar a la República Dominicana en la segunda mitad del XIX; o si esta influencia asiática es reciente, cuando restauradores chinos han copado allí la mayoría de estos negocios de comida rápida. Lo cierto es que, aunque no hay una única receta de Pica Pollo (como no la hay absolutamente de ningún otro plato, no nos cansamos de repetirlo), hemos encontrado en internet  recetas donde aparecen ingredientes de la cocina china tan evidente como el jengibre o el glutamato sódico, la "sal china" o Ajinomoto (por el nombre de la empresa japonesa que produce un tercio del que se fabrica en todo el mundo). Y que esas recetas chino-dominicanas tienen similitudes con las del "pollo frito taiwanés", con un macerado similar, que incluye además "mezcla 5 especias chinas", y un rebozado en harina de boniato, lo que permite un frito muy crujiente.

En las recetas más criollas no se usan estos ingredientes asiáticos. Comparando las recetas que hemos visto, en esa maceración interviene siempre el orégano, la sal, el ajo, la pimienta negra y el limón o lima. Puede llevar, además, algún ají picante, cebolla, pimentón, tomillo, comino o un poco de salsa Worcestershire. También hemos visto que, con cierta frecuencia, se añade cerveza como líquido para ligar los ingredientes de la maceración. Pasado ese tiempo para que el pollo absorba los distintros sabores, la sazón que dicen en el país antillano, se enharinan y se fríen en aceite abundante y muy caliente. Deben quedar muy hechos, bien fritos. Se acompañan con tostones, banana frita y aplastada, y ensalada.

El Sofoke km. 12:

Otro ángulo del Bar dominicano:





domingo, 11 de agosto de 2019

El Picoteo del Saja River (Cádiz)

Este es nuestro primer reportaje sobre el muy interesante Saja River (c/ Santa Elena, 3), que hemos visitado ya cinco o seis veces aunque, por diversos motivos, no habíamos dejado relato de estas comidas, todas espléndidas. Ahora, aprovechando que acaban de lanzar la versión mini de su Carta, The Picoteo, en formato tapas y montaditos, compartimos nuestra última visita, este viernes, hace sólo dos días, donde combinamos tapas con platos de la Carta y de sugerencias de la pizarra, que actualizan cada día. (Ponemos entre paréntesis el formato, en cada caso). Saja River está justo enfrente de las Puertas de Tierra. Abrió en marzo de 2018, en el mismo local donde estuviera el muy popular Bar Rio Saja, en la memoria de desayunos administrativos y celebraciones muy gaditanas. Toma el actual nombre en homenaje a su precedente histórico, y convierte en fundamento gastronómico la broma de su condición de frontera entre el casco antiguo de Cádiz (Cadi-Cadi) y Extramuros, pues es conocido que muchos decimos "ir, o bajar, a Cádiz" a desplazarnos al centro. Como declarada venta fronteriza, su cocina recrea, con una calidad enorme, el recetario tex-mex con ingredientes y preparaciones gaditanas, incluyendo una atención y un conocimiento admirable de los vinos generosos de la D.O. Jerez, con joyas de las bodegas Lustau servidas por copas. (Fotos: Mercedes R.)

Quesadillas de carrillada ibérica al Pedro Ximénez y mozzarella (plato de Carta):

Salmorejo de remolacha (plato de la pizarra):

 Huevos rellenos de aguacate (tapa):

Fideuá de caballa (plato de la pizarra):

Wrap de atún mechado (tapa):

Caballa asada a las brasas Josper con Picogallo, un salpicón mejicano de tomate, cebolla, cilantro, limón y, esta versión no lo llevaba, jalapeño (plato de la pizarra). Trabajan varios platos con este horno Josper, un híbrido entre parrilla y brasa que funciona con carbón vegetal:

Jabalí glaseado (tapa):

Los dos postres los elegimos de la Carta. Empezamos con esta Tarta de queso special SAJA:

Terminamos con su Tarta de la abuela Inés, una versión de la clásica tarta de capas de galletas y chocolate (tarta de la abuela), pero usando tortas de aceite, anís y sésamo de Inés Rosales. Espectacular.

Esta es la versión mini de su Carta, con tapas y montaditos, The Picoteo:
(fotografía del Facebook de Saja River)

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jueves, 8 de agosto de 2019

La Punta del Sur (nueva visita), Cádiz

Volvemos -cada vez que podemos- a este valor seguro del barrio de La Viña, La Punta del Sur (c/ San Félix, 11). Isaac Domínguez, junto a su socio Juan Carlos Marente, lidera un equipo que reboza profesionalidad y buen trato, que han conseguido que este mediano local (abierto desde 2017 donde antes estuvo La Isleta), siga en el primer puesto de preferencias gaditanas para usuarios de Tripadvisor. (Fotos: Mercedes R.)

Huevos rotos marineros (con gula y gambas):

Papas aliñás:


Boniatos bravos:


Croquetas de rulo de cabra con cebolla caramelizada:

Chocos fritos:


Filete de marrajo:


Tataki de atún:


Casi tarta de queso (crema de mascarpone, coulis de frutos rojos y crumble de canela):

Coulant de chocolate:




jueves, 1 de agosto de 2019

Restaurante Café Fado La Portuguesa (Valladolid)

El Café Fado La Portuguesa (C/ Estación, 15) es un lugar que frecuento cada vez que subo a Valladolid. Me siento siempre muy cómodo en este local que levanta y mantiene con energía mi amiga Hortensia Eulalia dos Santos, a la que muchos llaman Romy, por su antiguo nombre artístico, Romy Santy, cuando compartió escenarios con Lina Morgan o María Jiménez. Nacida en Lisboa, creció en la hermosa Costa da Caparica y, desde allí, a España, donde lleva más de cuatro décadas. Este rincón portugués en Valladolid, con mesas ilustradas con claveles, que abrió significativamente un 25 de abril, hace ya siete años, se ha especializado en bacalao, que trae desde Noruega o Islandia, con 68 recetas ya probadas, una oferta que actualiza continuamente, con dos recetas distintas de bacalao diarias. Ya le hicimos un reportaje hace cinco años y, si se compara, puede apreciarse la fidelidad de la cocina que practica, con fórmulas tan honestas como bien resueltas. Aquí se come abundante y muy, muy bien.

Empezamos con una de sus especialidades, Pulpo a la brasa, acompañado de puré de patatas a la portuguesa:

Seguimos con esta Ensalada de ventrecha de bonito, brotes tiernos y mango:

Como plato principal tomamos este Bacalao con setas y ajos tiernos:

Patra terminar, un primer postre de Mousse de aguacate (una muy agradable sorpresa encontrárnoslo en una recete dulce):

Y esta Tarta de queso: