domingo, 21 de agosto de 2016

Bar Merodio (Cádiz)

Visitamos el Bar Merodio (c/ Libertad, 4), enfrente del Mercado Central de Cádiz. Confieso que es una de mis debilidades y uno de los sitios fijos a los que siempre termino llevando a quienes me visitan. A quienes vienen de afuera les encanta lo que ofrecen y la naturalidad del trato. El local es sencillo y transmite una autenticidad popular que termina atrapando. Esa honesta sencillez está también en su oferta, desde guisos caseros a fritos y un buen uso de la plancha.


Empezamos con unas Ortiguillas fritas. Es una anémona que se alimenta de pequeños peces y mariscos, de ahí que su sabor nos recuerde a éstos. Por su escasa conservación sólo puede comerse en lugares de costa, recién cogidas. La dificultad de su fritura es que en seguida se secan. Deben quedar crujientes por fuera y tan blandas, por dentro, que exploten en la boca sus jugos de yodo, como un chupito de mar mismo. Son una de las grandes aportaciones gaditanas a la gastronomía.


Seguimos con unos Filetitos de marrajo a la plancha. Se presenta con aliño de ajo y perejil.


Pasamos a unas Huevas de choco fritos. Huevas que no huevos, como bien lo aclaraba en algún artículo el admirado Javier Osuna, autor junto a Erasmo Ubera del imprescindible "El lenguaje de la mar de Cádiz". Aunque hay cierta creencia popular de que son los testículos de los chocos (de ahí que los llamen, en muchos sitios, huevos de choco), se trata de una glándula que forma parte del aparato reproductivo de las hembras, por lo que es más correcto llamarlas "huevas".


Probamos también estas mismas Huevas de choco a la plancha que, creo, es como mejor se disfrutan. Sobre todo si las hacen, como fue el caso, al punto de plancha, dejándolas jugosas y blandas.


Terminamos con un Choco a la plancha. Viene, como es costumbre gaditana que no debería perderse, sin limpiar del todo. Con sus jugos internos, como la mejor salsa posible.


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