viernes, 10 de abril de 2015

Bar Don Pablo, un chiclanero en Valladolid

Diego llegó a Valladolid hará unos siete años. Desde hace dos regenta el Bar Don Pablo (c/ Tordo, s/n), en la popular barriada de Los Pajarillos. No quiso cambiarle el nombre que ya tenía este local, pero toda su clientela lo conoce como “el bar del pisha de Chiclana”. Cuando lo visitamos, el lugar está concurrido de gente de por allí, un barrio sencillo de trabajadoras y trabajadores en el este de la ciudad, al otro lado de los barrios del centro que separa la vía del tren. Un paisaje de edificios no muy altos de fachadas de ladrillo visto. Un barrio socialmente muy activo que titula sus calles con nombres de distintos pájaros.


Llegamos a la hora aquí sagrada del vermú, la una de la tarde, que, los fines de semana, algunos alargan a veces hasta casi la noche. También por Castilla se divierten, aunque el tópico confunda seriedad con sequedad. Pese a que lo llaman “vermú” no siempre y no todo el mundo toma ese vino aromatizado que, por allí, puedes encontrar artesanal y de enorme calidad. Se bebe, sobre todo, buen vino de alguna de las cuatro Denominaciones de Origen con las que cuenta Valladolid: tintos de la Ribera o de Toro, blancos verdejos de Rueda o rosados de Cigales. Pero Diego también tiene en su bar unas botellas de manzanilla de Sanlúcar, una pica en este territorio que respeta y ama a sus vinos.


El bar, nos cuenta, funciona muy bien con los desayunos, los días entre semana. Luego, este rato bueno del vermú. Es costumbre en muchos sitios de allí regalar un “pincho” con cada consumición. De menor tamaño que la tapa pero gratis. Esta mañana el Bar Don Pablo regala una ensaladilla de patatas hecha con alioli.


También tiene tapas. Papas bravas, papas con alioli, lacón con pimientos, croquetas de jamón, rabas. Además, en su oferta hay pulguitas (pequeños bocadillos) de tortilla, de atún con pimientos, de jamón o de queso. Los fines de semana el bar se llena de familias enteras. Diego prepara entonces platos gaditanos como las tortillitas de camarones o el cazón en adobo, que tienen mucho éxito. Las rabas fritas, que por allí se hacen con calamares o potas, las prepara Diego con chocos frescos.


Nos contó también que celebra en su bar algunas de las Ferias andaluzas, coincidiendo con las fechas en las que se celebran, empezando –en unos días- con la de Sevilla. En junio hará su particular Feria de su Chiclana natal. Y, más adelante, la de Málaga. Nos habló de recuerdos de su ciudad, de las bodegas chiclaneras, como la de Primitivo Collantes, donde trabajó su abuelo, cariñosamente conocido como El Pollo.


Diego es, por afición, cazador. Y por ello, durante la temporada de caza, los fines de semana y por encargo, prepara suculentos platos de arroz con conejo, con perdiz o con paloma torcaz.


El Bar Don Pablos, junto a la Taberna del Volapié (Pza de la Rinconada, 6), también regentada por chiclaneros, un trocito de Cádiz en la capital de Castilla León, a sólo setecientos kilómetros. Como nos dijo Diego "al principio les costaba entenderme. Y yo a ellos. Pero ya no". Nos dio alegría reconocer su acento. Le deseamos mucha suerte.

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