sábado, 28 de febrero de 2015

Menú Andaluz en el Restaurante Popeye (Chiclana)

Hemos comido hoy el Menú Andaluz, especialmente elaborado para este Día de Andalucía por uno de los grandes clásicos de la hostelería de Chiclana, el Restaurante Popeye (Carretera La Barrosa, km 4,5). 


Un Menú que ha buscado homenajear a la mayoría de provincias andaluzas a través de diferentes platos muy característicos de su gastronomía.


Comenzamos con un aperitivo de aceitunas chupadeos, de variedad verdal (otras marcas, las elaboran también con manzanilla o aloreña) que está triunfando, con un aliño de vinagre, sal, orégano, ajo, pimentón y, sobre todo, el propio aceite de la oliva. Las acompañamos, como el resto de la comida, con un espectacular vino Arroyuelo Fino en Rama, un 90 puntos Parker, con una crianza biológica de más de cinco años. Muy potente de aroma, delicado en su salinidad, redondo. Un lujazo de vino.


Empezamos con unas gambas blancas de Huelva cocidas:

Seguimos con un Salmorejo, sopa cordobesa fría de tomate, con guarnición de jamón ibérico y huevo duro:

Durante la comida realizamos el experimento de cotejar los dos vinos Arroyuelo Fino elaborados por la Bodega de Chiclana Primitivo Collantes. Disfrutamos del lujo de poder hacer esta comparación con el experto enogastronómico Juan Antonio Mena, del blog Tubal, y que tanto ha contribuido con sus consejos al afinado de estos vinos, y con el propio bodeguero Primitivo Collantes.


Ambos se elaboran a partir de uva palomino fino y ambos tienen una crianza biológica bajo velo de flor de cinco años. El Arroyuelo en Rama es vino de la bota, clarificado sólo por decantación. Se evita así el proceso de filtración-estabilización, que se realiza normalmente a través de carbón activo. En este proceso no sólo se eliminan impurezas sino que también se pierden muchos aromas y cualidades del vino. El vino sin filtrar es más vulnerable y suele tener menos tiempo de vida óptima, Es, por decirlo de alguna forma, más delicado. En todos los sentidos, finura y cuidados.

Hablamos de dos vinos muy poderosos, de la gama alta de los vinos del Marco. También se mueven en segmentos de precio diferentes, acordes a las necesidades técnicas de elaboración de uno y otro. Pero, como bien nos comentó uno de los comensales, son compatibles. Cada uno tiene su momento. El Arroyuelo en Rama se está consolidando -incluido ya en bastantes restaurantes con estrellas Michelín- como un vino de consumo por botellas enteras, para acompañar toda la comida. El clásico Arroyuelo conserva su sitio entre los mejores finos para maridar, por copas, con esa comida larga y variada presentada en tapas.

Los probamos con un plato de guiso, un potaje de garbanzos con langostinos.


Seguimos con un cartucho de pescaíto frito, boquerones y cazón en adobo.


Seguimos con otro guiso marinero, unos fideos con caballa. Realmente delicioso, con un caldo untuoso, muy bien ligado, y potente de sabor.


Como postre, tomamos una mousse del sultán de Granada con frutos del bosque (moras y arándanos) y un culis de fresas.


Con el café, tomé una copa de Pedro Ximénez de las Bodegas Marqués del Real Tesoro, muy dulce y concentrado. Una buena golosina para despedir esta completa comida andaluza.


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