viernes, 27 de febrero de 2015

Asador City Wok, en Palmones

Iniciamos una nueva sección de “Cocina Populista” que, acorde con la realidad gastronómica de consumo mayoritario, de noticia de esa cocina que, a partir de otras tradiciones culinarias, se ha ido instalando en nuestras costumbres. Contaremos, para ello, con la incorporación en "Cádiz Gusta" de una nueva reportera gráfica, Mercedes Ruiz Ruiz, buena conocedora de estas cocinas. Conviene recordar que lo que hoy llamamos tradición fue, en su momento, algo nuevo y hasta extraño. Así como no puede entenderse la cocina gaditana tradicional sin las aportaciones de técnicas genovesas o de ingredientes llegados de América –entonces rarezas que costaron asimilar-, no puede entenderse la cocina actual gaditana sin reconocer la influencia de lo que ha ido conquistando el gusto común. Los japoneses pusieron en valor comercial cortes del atún hasta entonces menospreciados o, a su imitación, se han reducido los tiempos de cocinarlos; las parrillas argentinas se imitan para cortar y asar las piezas de retinto; se multiplican las hamburguesas de atún; se inventan sushis de papas aliñás; las verduras empiezan a rehogarse a fuego fuerte, como en los wok, dejándolas crujientes, como alternativa a nuestros largos sofritos a fuego lento; o se vuelve a comer sin prejuicios con las manos. Naturalmente lo importante de esta cocina populista es que sea de calidad y no engañe a nadie. Porque, más allá de fundamentalismos –que detestamos-, no hay que olvidar que comida buena y comida mala la puede haber en cualquier clase de cocina. También en la tradicional.


Empezamos con el que creo es el mejor wok de la provincia, el Asador City Wok, situado en el polígono industrial de Palmones, en el Campo de Gibraltar. El sistema de los wok (establecimientos que toman su nombre de la sartén donde rehogan a fuego fuerte diversos alimentos) se basa en los conocidos autoservicios, popularizados en la España de los años sesenta. Por un precio fijo se puede comer todo lo que está disponible en las mesas que mantienen, más o menos, a su temperatura los alimentos. Además tiene una barra en la que, en cola, nos preparan en wok los ingredientes crudos que les llevemos. Cuanto más grande y mayor público tenga, mejor será el local. Siempre que cumpla una estándares de calidad, por supuesto. El Asador City Wok es bien grande (del tamaño de un hiper) y está siempre atestado (lo que puede suponer una enorme incomodidad pero también que los platos se renuevan constantemente). Y, como extraordinaria novedad, además de la barra de wok tienen otra de plancha (donde asan pescados, mariscos y algunos cortes de carne). Entre los ingredientes crudos, para plancha o wok, hay chipirones, tiras de potas, pescadillas, salmón o carnes de lomo, pechuga de pollo o chuletitas de cordero.


Y otra –maravillosa- de parrillada argentina, donde asan entrecots y costillas de vacuno, churrascos de pollo, chorizos y morcillas criollas y piernas de cordero. En este caso, las raciones las trocea el propio maestro asador –argentino él- que controla la parrilla. Tiene diversas salsas disponibles para acompañarlas, con una muy buena chimichurri.


Está de más decir que son estas dos últimas opciones las que más público (y colas) acumulan. Especialmente la plancha de mariscos (langostinos, gambones, cigalitas, patas rusas, galeras, navajas, almejas). En esa sección, había también ostras crudas y cañaíllas cocidas.

Hay mesas climatizadas dedicadas a sencillos sushis (sobre todo vegetales) y sashimis de salmón; otra con varios tipos de fideos calientes asiáticos;


Otra de ingredientes fríos para ensaladas; varias de distintos fritos chinos (pan, rebozados de gambas u hortalizas); otras de guisos chinos; un buen queso en aceite y hasta un discretísimo jamón entero para que cada cual se sirva a su gusto. 

Hay paella, que van renovando.



Y pata asada de cerdo, bien caramelizada.


Además de clásicos de la comida rápida como hamburguesas, pizzas y rollitos de Kebabs.

Para golosas y golosos, varias mesas de postres con tartas, bandejas de pasteles, bombones, caramelos de goma, frutas en almíbar, natillas o dulce de leche.


Dispone de todo un congelador con helados (industriales, claro) de distintos gustos. Este apartado incluye hasta una fuente de chocolate fundido para cubrir las distintas frutas, ya cortadas, que ofrecen.


El precio varía según el día de la semana. Los días laborables está en un poco menos de 10 euros, y los fines de semana en algo menos de 15 euros. A lo que hay que añadir las bebidas, que van aparte.

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