miércoles, 26 de noviembre de 2014

Taller en La Tinoteca de polvorones de aceite por Antonia Moreno

Asistimos este pasado lunes, 24 de noviembre, en La Tinoteca de José Tinoco, a una clase práctica sobre cómo elaborar polvorones de aceite, de manera tradicional, impartida por la gran cocinera Antonia Moreno, coordinadora del grupo de Facebook Intercambio de recetas dulces y demás, con epicentro en Puerto Real. Para la ocasión, contó con la ayuda del pastelero Juan José Rojas Cerejido, de La Dulce Pastelería (c/ Soledad, 9, Puerto Real). El Taller partió de una iniciativa del siempre activo blog Tubal.

Diversos momentos del Taller. La cocinera Antonia Moreno en la foto central

Comenzamos tostando 250 gramos de harina. Para eso, la ponemos en una bandeja de horno, que llevamos a un horno, previamente calentado a 175 ºC. La dejamos unos quince minutos, la sacamos y dejamos enfriar completamente.

Aparte, pesamos 100 gramos de azúcar glas.


Mezclamos casi toda la harina tostada (reservamos un poco, por si hay que añadir más a la masa al final) con el azúcar glas hasta que no quede ningún grumo. (Pueden tamizarse ambos ingredientes para lo mismo). A esa mezcla le añadimos una cucharadita de canela molida y otra de matalauva tostada y molida. Mezclamos muy bien.


A la mezcla le añadimos unos 125 mililitros de aceite de oliva virgen extra (algo más de un vasito de vino). Como aceite usamos el Ilipa, de Olvera.

Se amasa con las manos, como estrujándolo y rompiendo esa masa. Al final deben quedar bien integrados los ingredientes, compacta la masa pero manejable. (Si la notamos aceitosa, añadir más harina tostada; si no llega a ligarse, un poco más de aceite).


Con la masa ya ligada se hacen bolitas que se compactan aún más con la mano cerrada. Sobre la superficie de trabajo, se aplastan y se cortan utilizando un molde redondo o el canto de un vaso.

Se van colocando sobre papel para hornear. Se espolvorean de ajonjolí. Se hornean, entre 10 y 15 minutos a 175 ºC.


Se sacan con mucho cuidado del horno y se dejan enfriar completamente. En caliente es cuando más fácilmente pueden romperse.



Si queremos, ya fuera del horno, podemos espolvorear algunas con azúcar glas. En este caso no llevan semillas de ajonjolí.


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