sábado, 10 de mayo de 2014

VIÑA MATALIAN, EL JOVIAL DESCARO DE UN VINO MUY SERIO

Asistimos el pasado miércoles 7 a la gran fiesta pública del vino Viña Matalian, de Bodegas Primitivo Collantes. En pocas ocasiones hemos podido sentir tan cerca un producto nuevo. El acto podía haber sido una presentación comercial al uso pero, con buen criterio, los organizadores prefirieron que fuera el mismo espíritu festivo de este vino jovial el que se apoderara del acto.

Fue presentado por Primitivo Collantes, uno de sus creadores junto al enólogo Ramiro Ibañez Espinar, y por Juan Antonio Mena, que junto a Pilar Acuaviva, del blog Tubal, han vivido el día a día del crecimiento de este Viña Matalian, que recoge también muchas sugerencias suyas. Con esta proximidad hacia el producto desplegaron una perfecta escenificación de la ideología con la que nace este vino del año elaborado a partir de sólo uva palomino. Contaron con la complicidad de José Tinoco, que cedió su engalanada Tinoteca (Marianista Cubillo, 7), lugar que en sí mismo trasciende su sencillez de supermercado a espacio ideado para compartir estas valiosas complicidades. Allí descubrimos que estamos ante un vino muy trabajado. Hay muy buenos vinos que maduran para alcanzar lo que la tradición exige de ellos y otros vinos grandes que crecen para la sorpresa. Bodegas Collantes tiene muy buenos vinos de solera tradicional, con el excepcional Arroyuelo entre sus cabezas de cartel; y ahora tiene también este vino sorprendente pero no por ello menos exigido. Si tuviéramos que resumir su ideología,  el concepto que desarrolla, diríamos que Viña Matalián es un vino muy serio, más jovial que joven, pues su frescura, o su desparpajo, o su descaro (bien buscado, muy pensado antes) anuncia una actitud vital de atrevimiento más que su edad de crianza.


Este vino que, explícitamente declara su intención de recuperar gente joven para el consumo del vino de la zona, es desenfadado, divertido, muy medido en sus once grados de alcohol. Recordaba Primitivo Collantes que no nace de la nada, pues hace cuarenta años ya elaboraba su abuelo un Viña Matalian, con incorporación de otras uvas, del que aún quedaban algunas botellas en buen estado, según comprobaron él mismo y Juan Antonio Mena.

Este nuevo Viña Matalian, del que salen sólo 4.000 botellas en esta primera cosecha, es cien por cien de uva palomino. Y uno de los retos era conseguir un vino del año que destapara la riqueza de matices de esta uva. El proceso comienza en la misma elección de las viñas, en parcelas de la propia Bodega. Se escogieron parcelas de tierras de albarizas con alto contenido de carbonato cálcico, muy activas, para que les transmitieran esos valores del terruño. La misma característica del suelo, que absorben la humedad, junto a la orientación de las viñas, que juegan con los efectos de secado y humidificación de los vientos de levante y poniente, hacen que la viña mantenga una humedad idónea.

A diferencia de la uvas utilizadas para los otros vinos del Marco de Jerez, que se vendimian al principio, esta vendimia, completamente a mano, se hizo muy tardía, a finales de agosto. Para este vino se utilizó el último carrotaje del último día de vendimia. Se conseguía, así, una uva madura y con toda su fragancia. También se acortó el desfangado, una clarificación para la eliminación de todas las impurezas del mosto. Si suele realizarse entre doce y veinticuatro horas, aquí se realiza en menos de doce horas. Este mosto es más limpio, de aroma más puro, fresco, más estable frente a oxidaciones.

La fermentación se realiza a doce grados, no a los veintiuno de un Fino. Se potencian, así, los aromas primarios, los de la cepa y su suelo, frutales y florales con un toque punzante.

Pero, en el tono divertido de toda la presentación, se obviaron muchos detalles técnicos. Esos aromas venían sugeridos en el bodegón (piña, coco, nísperos, pera) que acompañaba las botellas puestas a refrescar en busca de esa temperatura festiva a la que debe compartirse. Porque Viña Matalian es, gustosamente, un vino para relacionarse. 


Para la ocasión Primitivo Collantes, junto a Juan Antonio Mena y Pilar Acuaviva, habían elaborado una ocurrente Nota de Cata, con algo de delicioso tebeo naif, espontánea en su intencionada ingenuidad, que también desacraliza ese mundo de las catas tan propenso a las exageraciones. Como dijo el propio Primitivo en la reciente entrevista que le hizo Pepe Landi: "Del vino no hay que saber tanto (...) Disfrutas o no disfrutas".

Con ese espíritu bullicioso, animado, el vino se apoderó de la presentación hasta convertirla en una fiesta. No es lugar éste para hacer crónica rosa pero hubo muchos y muchas notables de la gastronomía gaditana. Y hasta disfrutamos de una actuación estelar del actor y romancero Sergio Torrecillas que, como Baco, bordó un texto elaborado para el propio Viña Matalian.


Interesaba también comprobar cómo marida este vino, descarado también en esto. No sólo funciona muy bien en lo trillado, lo que figura en todos los manuales de qué vino pedir según el plato, es decir,un blanco joven para pescados y mariscos. También se enriquece y potencia sabores más contundentes.

Empezamos con una de las joyas de la propia Tinoteca, el Cañonero. Un bocadillo caliente de chicharrones, jamón y queso de oveja.

Seguimos con el deleite reciente de un Salchichón que incluye queso de cabra, elaborado por Embutidos Gazules, de Alcalá de los Gazules. Acompañado, como todo el despliegue de platos, por picos Don Pelayo.


Lo combinamos con la mojama y las huevas de maruca de la conservera barbateña Herpac, representada por su gerente, José María Vázquez Varo.

Y, también de Herpac, probamos su última novedad, la Ventresca de atún a la lima, cocida en su propio jugo con aromas de este cítrico. Nos comentaba, allí mismo, el pujante cocinero Ciprian Iordan, del Hotel Restaurante La Breña, en Caños de Meca, las enormes posibilidades culinarias de este producto de semiconserva.

Como entre los presentes estaba Manolo León, de Baetica, pudimos improvisar allí mismo una muestra del buen maridaje de esta ventresca a la lima con el vino romano Mulsum, aromatizado a la miel.


No disponemos de fotos de la Hamburguesa de cerdo aromatizada con algas de esteros de Suralgae, comercializada por Embutidos Gazules.

Terminó esta grandiosa fiesta de bautizo, como corresponde, con una tarta. La Tarta Matalian. Elaborada por Mar Varela, de Vamos a CociMar. Un fondant con la forma de una botella de Viña Mantalian. En su parte superior e inferior, relleno de "Rice Krispie Treats", y en su centro, un bizcocho de chocolate relleno de chocolate blanco.


Viña Matalian inicia así una larga vida que completa la oferta de los vinos de palomino en albarizas, sumándose a los nuevos vinos blancos de moda. Ocurrente, chisposo, afilado, desenvuelto, muy fresco en todos sus sentidos. Pero, también, lleno de matices y con un sabor en boca muy inteligente. Les salió listo y descarado el vino.

1 comentario:

  1. Manuel, es un placer leerte. ¡Qué estupendo reportaje! Me ha entrado ganas de tomar una copita de Viña Matalian... salud, va por ti.

    ResponderEliminar