domingo, 27 de abril de 2014

Taberna El Embrujo en La Isla

Volvimos a visitar a Carlos Pérez-Figuier en su Taberna El Embrujo en La Isla (aquí la buena reseña que le hizo la revista digital Cosas de Comé), en la calle San Dimas, 9, de San Fernando. Sigue teniendo la, quizás, más completa bodega de vinos criados en la provincia de Cádiz. No sólo los muy reconocidos y espléndidos vinos finos y generosos del marco del Jerez sino, también, los pujantes nuevos vinos tintos y blancos de mesa que, desde hace algunos años, vienen ampliando la oferta enológica gaditana.

Pero, además, aquí se sigue comiendo muy bien. En tiempos en los que muchos establecimientos tienden a uniformar su carta, haciendo tabla rasa con montaditos y chacinas, El Embrujo sigue apostando por las tapas de cocina.

Empezamos con su Ensalada de naranja. Un remojón con cebolleta y aceitunas negras aliñado con reducción de vinagre de Pedro Ximénez.

Probamos su Sangre en tomate. Un tomate frito natural con los aros de la cebolla sofrita bien visibles y acompañada de patatas recién fritas.


Seguimos con su Caldo de puchero con sus Sacramentos y su Bautizo. Es decir, una sopa con tropezones de pan frito y huevo cocido, bien regada con una copa de Oloroso seco, de bodegas Marqués del Real Tesoro.


Probamos su Pescado de estero a la plancha. Sobre un lecho de un ligerísimo pisto, con guarnición de ensalada y patatitas con mojo verde.

A continuación, la grata sorpresa de su Capote de Ternera. Son pimientos del piquillo rellenos de carne de jarrete guisada y pasas. Vienen fritos en un rebozado de mezcla de harinas de garbanzo y de trigo. Sobre patatas paja fritas.

Seguimos con su Novillo estofao. Un guiso de carne joven de res hecho con vino oloroso.

Como postre, probamos su Puding de higos secos. Con terminación de pasas, Pedro Ximénez y los mismois higos hidratados en este vino dulce viejo.

Tras el postre, pudimos probar un Orujo de café casero.

Y terminamos con un chupito de una potentísima Absenta verde. Las absentas se colorean según su grado alcohólico. Desde la más floja, la roja, de unos 50 grados, hasta la más fuerte, la negra, sobre los 90. Esta verde tiene unos 70 grados alcohólicos, que se rebajan siguiendo un especial ritual de preparación. Sobre una jarrita, se coloca encima una cucharilla agujereada con un terrón de azúcar que se empapa con la absenta, parte de la cual cae al fondo de la jarra. Se prende ese terrón, cayendo el caramelo que se forma también a la jarra. Se termina con agua fría, vertida a través de la misma cucharilla. El resultado es un licor blanquecino rebajado del alcohol inicial, aunque aún muy potente.


Terminamos con la foto de familia de quienes compartimos esta visita, que sirvió también para estrechar relaciones entre miembros de la Federación Andaluza de Cofradías Vínicas y Gastronómicas, FECOAN, con la isleña Cofradía Gastronómica de Los Esteros.
En la foto, entre otros, vemos a Manuel Luna, Presidente de la Asociación de Comerciantes de San Fernando; Manuel Ruiz Torres, Delegado de FECOAN en Cádiz; Loli Pérez; Enrique Pérez, Tesorero de Los Esteros; Manuela Aguilera Sánchez, Delegada en Cádiz del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Agrícolas de Andalucía Occidental; el secretario de la Cofradía de Los Esteros; el Formador homologado y Técnico avanzado en vinos de Jerez, Juan Antonio Mena, del blog Tubal; y Pepe Oneto, Vicepresidente de FECOAN y Presidente de la Asociación de la Prensa Gastronómica de Andalucía. Haciendo la foto, Pilar Acuaviva, vocal de Nuevas Tecnologías de FECOAN y codirectora del citado blog Tubal.

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