miércoles, 5 de marzo de 2014

Ranking de bocadillos en el Carnaval gaditano

Si la comida callejera -con la sonora excepción del pescaito frito, aquí- no termina de cuajar en las Españas, por prejuicios infundados más o menos higienistas, el Carnaval también tiene su cara oculta de transgresión en la forma en que nos alimentamos estos días (de pie y mientras se hace otra cosa, por ejemplo oír cantecitos). Por supuesto que muchos bares cocinan, en estas fechas, muy buenos guisos (sirvan los Garbanzos con langostinos de La Casapuerta, como buen ejemplo) para apaciguar estómagos bulliciosos. Pero permítanme destacar algunos bocadillos extraordinarios, justo porque es mayoría quien se alimenta con un pan y algo dentro, lo que no significa, ni mucho menos, que con cualquier cosa.

Por puro gusto personal, es decir estrictamente subjetivo, hay van algunos (por orden, que también me mojo). Faltan más, claro. (Como que nos queda media semana todavía). Esta vez no hay fotos. No tuve tiempo.

1º Bocadillo de calamares, baicon y alioli, del restaurante La Candela. Una exquisitez de alta cocina servida a través de su ventana abierta a la calle Feduchy. Recién hecho y con increíble encaje de sabores distintos pero que, por lo visto, llevaban una eternidad buscándose unos a otros. Además, siguen elaborando el mejor bocadillo de tortilla de patatas que he probado estos días.

2º Bocadillo de Kefta, del Cambalache Jazz Bar. Cierto, ¿qué hace un club de jazz realizando el segundo mejor bocadillo del Carnaval gaditano?. No sólo es el lugar donde todo acaba los dos domingos últimos de Carnaval (el Oficial y el Chiquito), con los grupos ya completamente mezclados en la hermandad del ron, sino que Hassan elabora un bocadillo de carne especiada, también recién hecha en la plancha, que huele a gloria étnica desde la misma calle (por cierto, José del Toro, 20).

3º Bocadillo de Pringá, de la Taberna El Garbanzo Negro. Ya se sabía que este restaurante (en calle Sacramento, 18) tiene quizás el mejor menú del día de la capital gaditana. Pero, en Carnaval, abre una populosa barra, inmejorablemente situada arriba de la calle Londres, para servir bebidas y bocadillos. A destacar, mucho-mucho, éste que desmenuza las carnes de una berza (chorizo, jarrete, tocino) y las pone entre pan y pan, con su toque de manteca colorá inclusive. Memorable.

4º Bocadillo de pollo asado y patatas fritas, de la Freiduría El Corralón. Un asador de pollos famoso en el mundo entero (Carlos Herrera incluido)  por sus patatas fritas recién hechas. En Carnaval se recicla y deshuesa los pollos y los mete en pan con unas patatas fritas chip, y la salsa del asado. Bueno-bueno. Muy interesante también su versión del bocadillo de chicharrones especiales (grandes, de panceta de cerdo hecha de una pieza, que después se lonchea), calentitos, con algo de salsa y el punto crujiente de unos chips de patatas fritas. Nouvelle cuisine.

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