martes, 7 de enero de 2014

Mosto en el Cortijo La Ventosilla

A pie de la misma carretera de Sanlúcar a Trebujena, con entrada junto a una gasolinera, se encuentra el Cortijo La Ventosilla. Un lugar histórico, del que ya se tiene noticia de su compra, en el siglo XIII, entonces como Donadío de Ventosilla, por Alfonso Pérez de Guzman, conocido como Guzmán el Bueno, fundador de la Casa de Medina Sidonia. Este cortijo forma parte de una gran explotación que incluye los cortijos de Olivillos y Cabeza Alcaide, dedicados a cultivos de secano y viñas. En el cortijo funciona un amplio Mesón que, en esta temporada de mostos, también destaca como elaborador de su propio vino nuevo del año. Las instalaciones son de tan enorme interés como muestra de arquitectura rural popular que están incluidas dentro del Inventario del Patrimonio Inmueble de Andalucía. De antiguo uso ganadero, las naves son de muros de carga y cubiertas de cerchas de madera y teja curva, como explica el libro "Cortijos, Haciendas y Lagares de la provincia de Cádiz", que lo incluye como ejemplo de edificio de secano. La nave mayor fue establo de vacas suizas y, en otra zona, puede verse dos pequeñas plazas para cura y adiestramiento del ganado.


El interior de la nave principal está acondicionado para la organización de celebraciones. Según anuncian hasta doscientas cincuenta comensales.


En nuestra visita pudimos probar su excelente mosto, reciente ganador de la Fiesta del Mosto de Jerez. Un mosto muy suave, equilibrado, menos ácido de lo habitual. En apariencia, poco alcohólico, entre siete y ocho grados, nos dijeron.


Todos los entrantes en formato tapa generosa, sobre los dos euros. Empezamos probando el Ajo caliente de la casa. Perfecto de sabor y textura, con acompañamiento de rábanos y huevo duro.


Antes de seguir con los guisos, nos trajeron unos mejillones con picadillo, detalle de la casa.


Pasamos a los guisos. Probamos el Menudo, de salsa ligera y un curioso toque a limón, que le daba un sabor original al plato.


Seguimos con un guiso de Chocos con habas. Con un buen contraste entre el amargor de las habas -sin vaina pero sin repelar, a la manera tradicional- y el cierto dulzor del choco bien madurado. Un guiso marinero que recordaba la cercanía de Sanlúcar.


Terminamos con unas Costillas de cerdo a la plancha, que viene con patatas recién fritas. En este caso en formato media ración (5 euros). Carne muy fresca que, por estos lugares, suele guisarse más que dorarse en el plancha. Bien resuelta de punto, con el tocino tierno pero aún jugoso.


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