domingo, 3 de noviembre de 2013

Bar "La Campana", en Sanlúcar

Este Bar La Campana (Av.Puerto de Bonanza, 69) es todo un clásico del barrio de pescadores de Bonanza, en Sanlúcar. Fundado en 1947 por Pepe Arocha Bernal, hoy lo lleva su hijo Pedro. En los fogones está la cocinera Amalia Rodríguez, sanluqueña, que trabajó hace años en el mítico Bar Bigote, en Bajo de Guía, y que mantiene con profesionalidad ese toque de cocina familiar que hace tan recomendable este sitio. En uno de los lados de la pizarra donde anuncia su impresionante oferta de guisos marineros, este Bar La Campana se presenta como "probablemente las mejores tapas de la provincia". No exageran. Sólo por probar alguno de sus guisos, en formato de generosas tapas, a unos precios increíbles, de entre dos a tres euros y medio, o ya en formato grande, de cazuela, ya merece la excursión.



Nos decidimos por probar, todo en tamaño tapa, algunos de estos guisos, aunque tuviéramos que dejar para otro viaje probar alguno de sus aliños, como ese salpicón de marisco de verdad, y no de palitos aglomerados, o unos pescados fritos tan fuera de lo ordinario como esa reliquia gastronómica que es el tapaculo frito, pariente menos valorado aunque más sabroso que el lenguado.

Para empezar una Sopa de tomate en la que, además, habían cocido unas gambitas. Nos dijeron que, en temporada, incluyen unas galeras.


Seguimos con unos Fideos con marisco. Reconocimos, en el caldoso guiso de fideos gordos, tropezones de pescado, choco, huevas de choco y unas almejas.

Probamos sus Chocos al pan frito, que son su particular versión de la conocida receta del rape al pan frito. El guiso lleva una base de un majado de cebolla, ajo, ñora y rebanadas de pan, todo frito antes de triturarse en mortero.

Seguimos con su Raya en ajorraya. Un pescado que sólo tiene la valoración que merece su suculencia en las cocinas más populares de las zonas costeras. No conozco referencias a esa preparación de "ajorraya", aunque se propio nombre sugiere una versión marinera de la salsa ajopollo, también con un majado de ajo y pan, ambos fritos, y con el añadido de pimentón en la sartén donde frieron. Es probable que, como ocurre en una receta parecida señalada por Felipe Luzón, en su libro Cocina de la raya, ese majado incluya el hígado frito del propio pescado.


Terminamos con unas Tagarninas esparragás con su huevo cuajado dentro. También hacen estas tagarninas, ya en tamaño de cazuela, guisadas con rape.


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