miércoles, 15 de mayo de 2013

Conferencia sobre "Comer y Cantar" de María Jesús Ruíz en Agar Agari

María Jesús Ruíz, profesora de la Universidad de Cádiz, ofreció este lunes 13 de mayo, dentro del ciclo "Mentidero Gastronómico", organizado por la Asociación Gastronómico Cultural Agar Agari, una muy amena y brillante conferencia audición sobre "Comer y Cantar. La canción popular y la cocina en amor y compaña". Ya antes de iniciarse el acto, sonaba la voz de Paco Ibañez cantando los versos desprejuiciados y escépticos de Luis de Góngora en su "Y ríase la gente", como prólogo de esa actitud vitalista, por tremendamente práctica, con la que el pueblo ha abordado el tema de la comida. Primero, para su supervivencia; pero también como vehículo de relación social, de acercamiento, de complicidad.

Coma en dorada vajilla
el príncipe mil cuidados,
como píldoras dorados,
que yo en mi pobre mesilla
quiero más una morcilla
que en el asador reviente,
y ríase la gente.

Comenzó María Jesús Ruíz brindando por el carácter transgresor, radical, revolucionario, en tanto cuestionan el orden moral establecido, de muchos de estos textos. Quiso empezar con textos escritos que buscan deliberadamente lo popular, alguno anónimo, como los poemas con los que los goliardos, monjes vagabundos y estudiantes pobres de teología satirizaban la sociedad y el poder a la vez que cantaban al vino, la comida y el amor.

"El banquete no me alegra tanto como el dulce coloquio que le sigue;
ni la abundancia de manjares, tanto como la amorosa intimidad."




Siguió con textos de autores conocidos: el discurso de la añoranza de la Edad Dorada que El Quijote recita con un puñado de bellotas en la mano, el poema de incorrección y comida de la Boda de Negros de Quevedo o un fragmento del Lazarillo para hablar del gran tema del hambre en la picaresca. Con esa introducción, pasó a presentar textos que, con las mismas intenciones y apetitos, ya surgieron de la creación colectiva y anónima popular.

Pudimos oír una preciosa versión de una canción sefardí (judíos expulsados de Sefarad -España- que aún conservan el habla del país y el tiempo perdido) con Siete modos distintos de preparar la berenjena, cantada por Susana Weich-Sahahk y José Manuel Fraile. (Como ilustración, como no está disponible esta versión, colgamos la que hace el grupo multiétnico de música sefardí Shira U´tfila)


"La tracera que la guisa
Es mi prima Esther di Chiote:
La cavaca por arientro
Y la hinchí de arroz moti.
Esta comida la llaman
La comida la almondrote.
La alburnía es saborida
En color y en golor.
Ven, haremos una cena,
Mos gozaremos los dos
Antes que venga el gusano
Y le quite la sabor."

Un efecto inmediato de estas canciones, que son soporte de la memoria colectiva, es la facilidad con la que nos evocan momentos de nuestra propia memoria personal. Ilustró esta conexión con la célebre canción del Señor Don Gato, hoy refugiada en el mundo de las canciones infantiles. Ese gato enamorado que se tira tejado abajo para ver a su amada y se rompe las costillas. Cuando se le busca remedio, los médicos dicen que nada como una buena comida:

A este gato le hace falta    un poco de sopicaldo,
cien barras de longaniza    y otras tantas de adobado,
con un pernil de tocino    que estaba muy mal colgado,
con una alcuza de aceite    hay que hacer el guchifado. 


Después, ya de lleno en las relaciones entre comida y sexo, repasó el incesto de Tamar, propiciado por una taza de caldo, o los erótico festivos, como este Curita enfermo, que tanto se canta en las zambombas jerezanas:


Estando un curita    malito en la cama,
a la medianoche    llama a la criada.

--¿Qué tienes, curita,    que tanto me llamas?--
--Quiero chocolate    y no tengo agua;
coge el cantarillo    y ándate por agua.
--El pozo es muy hondo,    la soga no alcanza.
--Toma este pedazo    y ponle una cuarta.--
Al llegar al pozo    le picó una araña.
Le picó con gusto    le picó con gana;
a los siete meses,    la barriga hinchada.



El lenguaje erótico asume la comida con un sentido metafórico, pero en otras ocasiones es abiertamente descriptivo. En su más exacerbada expresión los amantes se comen, en una declaración de canibalismo generalmente aceptada. En otras canciones, ese canibalismo tiene la vieja función de venganza, de asimilar las capacidades del enemigo. Entró aquí María Jesús Ruíz en el tema del adulterio, recordando que hasta el año 1961 se mantuvo en el Código Penal franquista el "uxoricidio por causa de honor", por la que el marido podía matar a su esposa si la sorprendía en flagrante adulterio o, en iguales circunstancias, a su hija menor de veintitrés años mientras viviera en la casa paterna.

En la tradición oral, la adultera (naturalmente, no hay adúlteros masculinos) sufre una condena moral que lleva a identificarla  con la maldad absoluta, hasta el extremo del infanticidio. En el romance "La infanticida" la mala madre degolla al niño y hace una fritada con sus entrañas, que da de comer a su marido, salvado de la barbarie por una intervención milagrosa:



Y al echar la bendición    la carne en el plato habla:
--No coma usted, padre mío,    que come de mis entrañas,
que esta madre que yo tengo    es necesario degollarla
con un cuchillo de acero    que le traspasen el alma.




Terminó María Jesús Ruíz su intervención con las fiestas y oficios en los que, aunque no se canten temas gastronómicos, la comida tiene una función socializadora. Puso ejemplos de canciones de las jornaleras en la recogida de la uva en la almeriense Tabernas, donde las mujeres se quejan de lo borrachos y perezosos que son sus maridos; o las canciones anticlericales y misóginas que cantan los hombres mientras se reúnen en la granadina Lanteira a preparar salmorejo. No llegó a cantar, por muy tremendas, lo que cantaban los almadraberos de Tarifa para darse ánimos machistas mientras bogaban en las barcas.

Terminó con una preciosidad: los cantes de seducción que, alrededor del vaivén de los columpios, se intercambiaban amantes y pretendientes como parte del cortejo amoroso. Utilizó para ello la grabación que acompaña su libro sobre estos columpios, escrito con los ya citados Susana Weich-Sahahk y José Manuel Fraile. Mujeres aún vivas de la Sierra de Cádiz que cantan:

Eres más chica que un huevo,
más derecha que un jocino,
más blanca que una sartén
harta de freír tocino
y no fregarla en un mes


Mosito qu´están la puerta
Entr´usté y me meserá;
Que los que m´están mesiendo
Han comido poleás


Allí lirios y aquí lirios,
todo el campo está enliriao
y en medio de tantos lirios
está mi amante acostao


La conferencia estuvo aderezada por una Carta de platos citados en canciones y romances tradicionales, elaborada por el Bar La Antigua Parra del Veedor.

2 comentarios:

  1. Muy interesante, una lástima no poder asistir en esta ocasión, esperemos que haya sucesivas....como se nota cuando hay nivel.....Enhorabuena a la conferenciante!!

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias por la reseña, pasamos un rato estupendo

    ResponderEliminar