lunes, 27 de mayo de 2013

Bodegas El Gato (Rota)

Como parte de las actividades del Primer Encuentro Gastronómico de Blogueros de Cádiz y Sevilla en Rota, organizado por la Delegación Municipal de Turismo de ese Ayuntamiento -a través de Pilar Ruíz Rodríguez, Rocío Ruíz y Seve Izquierdo-, visitamos la Bodega El Gato. Su actual propietario es Juan Martínez Martín-Niño, al que llamaban "el gato", un apodo con el que ya era conocido su bisabuelo. Empezó su padre, José Martínez Arana, en este negocio, cuando se compró un campito en el Pago del Campillo, donde tenía vides y vinificaba tres o cuatro bocoyes de 600 litros. Cuando llegaron los americanos se le expropió ese campo e invirtió la indemnización en montar en 1957 una pequeña bodega en la Avenida de San Fernando, 40, que sigue siendo el domicilio de estas Bodegas El Gato. Con 23 años empezó a trabajar Juan con su padre en la bodega y ya desde 1969 se hace cargo de la misma. La Bodega ha realizado diversas ampliaciones en estos años, primero en 1976, a lo que era el gallinero donde se retiró su fundador y dos años después comprando una finca colindante donde se instalaron tinajas de cemento para fermentación del mosto. Desde 1987 sus hijas llevan las riendas del negocio, también con bodega en el Bodeón de Punta, en la avenida María Auxiliadora, frente a la plaza de La Cantera. La visita nos la guió Laura López Martínez, ya de la tercera generación en estas bodegas.


La Bodega El Gato es ya la única que se mantiene en el casco histórico de Rota. Como se ve en el mapa, muchas cerraron cuando, a partir de 1960, dejó de demandarse el vino tintilla. A esta Bodega también le cabe el trabajo de recuperar su consumo, siendo el principal productor de este vino de licor tan especial, que comercializa bajo la marca de "J. Martínez"


En la visita a la Bodega pudimos ver cómo aún funciona esta histórica máquina embotelladora "La Girondine", con 75 años. Aquí se sigue etiquetando a mano, una a una cada botella.


En el recorrido por la bodega pudimos ver los citados depósitos de fermentación del mosto o las tres criaderas de las uvas palomino destinadas a fino. Este vino lo estabilizan en frío, de dos a cuatro grados bajo cero. Un pequeño laboratorio controla estos procesos.


En la Sacristía se guardan los vinos más antiguos y más preciados.

Pasamos luego a la sala de cata, con enormes tinajas de cemento de dos mil quinientos litros protegidas con diferentes pinturas especiales en función del vino que contienen. El sumillier roteño José Antonio Rodríguez, Peque, explicó las características de los vinos estrella de la Bodega, los elaborados a partir de uva tintilla, conocida en Rota desde el siglo XVII. Esta tintilla es la misma variedad que la uva graciano de Rioja o la parraleta de Aragón, adaptada al clima y al suelo arenoso de Rota. Esta tintilla fue utilizada como vino de misa. Ahora la que vinifica esta Bodega El Gato procede de 4 pagos pequeños, de no más de dos hectáreas y media de superficie. Es una uva delicada, muy pequeña, de la que un setenta por ciento se cae de la vid. Es de muy escaso rendimiento, que también disminuye en el asoleo de la uva, de cinco o seis días, para pasificarla. A ese zumo se le añade un arrope, conseguido llevando a cocción ese mismo zumo hasta reducirlo a una quinta parte. En los depósitos se añade el arrope. Al final del proceso , se rectifica su grado alcohólico añadiéndole aguardiente hasta conseguir el volumen deseado, de 17 grados de alcohol.

Abajo, a la izquierda, un espectacular bocay con trescientos años, procedente de un antiguo convento. Abajo, a la derecha, tonel abierto con cristal para poder observar la flor madre, en superficie, bajo la que crían los vinos finos.

En la cata de la Tintilla Joven que probamos, con diez años de crianza, se notan en nariz aromas muy presentes de pasas, además de caramelo o a compota de ciruela. En boca es dulce pero no empalaga, con cierta acidez, punto salado y un final algo amargo. La Bodega comercializa otra Tintilla Noble, con cuarenta años de crianza.


La Bodega, que tiene bar y despacho de vinos a la calle propio, elabora también vino Fino, Oloroso, Moscatel, Cream, Pedro Ximénez o vino joven, bajo la marca J. Martínez. Elaboran también vino fino de mesa y copeo Gran Mayeto. Terminamos la visita degustando un espléndido arranque roteño, plato frío tradicional con textura y preparación entre un salmorejo y un ajo de la campiña.

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