viernes, 29 de marzo de 2013

Carenero y Defensas Isla de León

Invitados por Fran Toledo, gerente de la empresa Loggia, Arquitecto Técnico y Master en Restauración y Rehabilitación, que ha dirigido la primera fase de la restauración del Real Carenero y las Baterías defensivas aledañas, visitamos ese espacio y pudimos conocer el valor de lo ya hecho, aún pendiente de su entrega definitiva y puesta en uso.

Comenzó explicándonos, ante su vista, las distintas etapas históricas del Puente Suazo, que salva el brazo de mar del Caño de Sancti Petri. Primero como puente romano y acueducto que traía el agua a Cádiz desde El Tempul. Luego, reconstruido como puente renacentista, en el siglo XV, sin los ojos actuales, usándose como frontal de muelle. Ese dique terminó colmatando las zonas aledañas y causando daños por los cambios producidos en las corrientes de mareas, por lo que se le abrieron los actuales arcos. Durante el asedio francés, el propio bando nacional voló el tramo central para dificultar aún más esa posible invasión. Finalmente, el trazado de la carretera a Madrid obligó a ensancharlo, construyéndose la actual cornisa de pecho de paloma en su parte superior. Desde la construcción del nuevo puente, el Suazo pasó a ser peatonal.


Para la mejor comprensión del conjunto formado por el Carenero y el sistema defensivo de las Islas Gaditanas, el siguiente plano -publicado en La Web del Milano- sitúa cada elemento en su ubicación sobre el terreno. Se observa que, en medio del terreno pantanoso formado por entradas de mar y salinas milenarias, distintos Baluartes defendían la única entrada por tierra, el Camino de Chiclana.


El Real Carenero es un astillero del siglo XV que, resguardado del viento y del mar, servía para reparar y carenar embarcaciones. En este paraje se concentró todo una importante industria naval que incluía fábrica de motonería para el laboreo de los cabos de los buques, reparación de lanas y jarcias, así como distintos almacenes de aprovisionamiento.


La restauración ha dejado las paredes desnudas, sólo con mortero bastardo, dejando pendiente su enfoscado según el uso que finalmente tengan estas salas diáfanas. Nos contaron que el suelo original estaba formado por dos capas de tablas tratadas con brea, para su impermeabilización, y sobre ellas un suelo de ladrillos. Las paredes son de piedra ostionera cubiertas con mortero de cal o con lechada de cal para impermeabilizarla.


El trabajo de restauración ha sido muy importante por el deterioro de estos lugares. Esa decadencia ya empezó en el siglo XVIII, cuando los buques de mayor calado no podían acceder a este astillero situado tierra adentro. Cuando se construyó el Arsenal de La Carraca, a mediados de ese siglo, se fue abandonando este Carenero, ya sólo útil para pequeñas embarcaciones. A finales de ese siglo un incendio lo destruyó en parte. En los dos siglos siguientes, a distintas ocupaciones de uso siguieron obras para dividir las naves o para construir dos alturas, adaptando el espacio a las necesidades de las nuevas empresas o inquilinos; algunos tan dispares como un acuario, un prostíbulo o una chatarrería.

Por pasadizos de tablas se supera el desnivel de las zonas que irán inundadas al final de la restauración, para recuperar la antigua fisonomía del lugar. Se llega así, dejando a la derecha el antiguo Camino de Chiclana, primero al Baluarte de San Pablo.
Baluarte de San Pablo 

Enfrente, a su altura, del otro lado del Camino de Chiclana, está el Baluarte de San Pedro.
 Baluarte de San Pedro

El recorrido sigue en dirección a San Fernando, bordeando los caños de antiguas salinas. A media distancia encontramos el Reducto de Santiago, sin restaurar, que junto al de La Concepción (destruido por la construcción de la antigua carretera a Madrid) servían de Puerta fortificada del citado Camino de Chiclana.
 Arriba izda, camino hacia el Reducto de San Ignacio; a su derecha, el Reducto de Santiago.

A la misma altura del Real Carenero, del otro lado del Camino de Chiclana, se encuentra el Reducto de San Ignacio, el mejor conservado del sistema defensivo. Está en la orilla del caño de Sancti Petri.
Diversas vistas del interior del Reducto de San Ignacio. Abajo, centro, vista de La Isla de León; a su derecha, otra vista distinta del Puente Suazo.

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