lunes, 4 de febrero de 2013

Dos Chirigotas callejeras en La Casapuerta

Asistimos en el Bar La Casapuerta (c/ Sagasta, 40, Cádiz) a los ensayos generales de dos de las chirigotas ilegales que veremos cantar en las calles apenas dentro de cinco días.

Aspecto tranquilo de La Casapuerta antes de que empezara todo

La actuación fue a partir de las seis de la tarde pero la animación alrededor del bar empezó desde mediodía, en lo que ya empieza a calificarse del Pre-Carnaval Chiquito, el domingo antes de empezar el Carnaval, a semejanza del Carnaval Chiquito, o de los Jartibles, que congrega a las agrupaciones ilegales el domingo siguiente a que termine la fiesta. En ese mismo día coincidieron dos fiestas gastronómicas, la XIII Dobladillada (bocadillos de caballa con mahonesa, que terminas tomándote doblados parsa que no se caiga la salsa), en la peña Flamenkito Apaleao, y la XIV Gambada Popular Solidaria, en la peña flamenca La Perla de Cádiz.

La Casapuerta en plena ebullición de actuaciones

Empezaron La Esperanza es lo último que se pierde (Chirigota Femenina Callejera Neoliberal). Toda una revelación de voces, letras punzantes y posesión infernal por el tipo (neocom) en una agrupación que, según nos dicen, es el primer año que sale.


Estas chicas modositas, adalides de la virtud en los demás y del socorro propio en lo económico cantaron, como era de esperar, los muchos sobres del banquero. Un gran estribillo que dará mucho juego en las callles: "...quillo, illo, illo, privatizo el Olivillo", edificio abandonado a su suerte por las administraciones, como lo sigue estando aún el Varcárcel, sólo puesto en uso por la sociedad civil gaditana cuando estuvo recuperado, en una ocupación realmente ejemplar tras diez años de deterioro y dejadez y que acabó, tristemente para volverlo a abandonar a su suerte, hace ahora un año. Y, así, el mismo estribillo servía para pedir el uso de solares sin obras y edificios sin uso, como el Portillo. Hubo hasta una diabólica conga con la que se hacía seguir, por toda la sala, la sosias de nuestra alcaldesa. Otro repaso, en todos los sentidos, incluyendo bajos y cañerías, le dieron a la pasada Cumbre Iberoamericana.

La Esperanza es lo último que se pierde

A continuación actuaron Ciudadano Mero (Gaditanos mutantes del Tricentenario de la Constitución 1812-2112). O sea, una evolución transgénica de meros ciudadanos.


Estos gaditanos mutados a meros, con branquias en vez de pulmones, celebran -bajo el mar, como la sirenita- el Tricentenario de la Constitución de Cádiz. Como dicen en su presentación, "yo viví en un piso con humedad, y ahora la humedad soy yo". Desde esas profundidades gaditanas, gobernadas aún por la misma alcaldesa, hacen un repaso de actualidad. Que aún entonces, dentro de cien años de caspa, sigue siendo la misma. Se marcan unos cantecitos solidarios: "Saca tus agallas y lucha con tus compañeros".


El grupo, que el año pasado eran Los Gadafis de la Caleta, ha mejorado muchísimo sus voces, ahora asumiendo, en momentos, el potente resurgimiento que experimentan las comparsas más reivindicativas; sin dejar, por ello, de ser una jocosa chirigota. Buen popurrí, que habrá que oír más veces. Para quienes ya conocen ese Cádiz subterráneo, el que se ríe, bulle y sobrevive a pesar de la embalsamada ciudad oficial, aquí tienen esta versión submarina, en amarillo por supuesto.

Ciudadano Mero

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