lunes, 24 de diciembre de 2012

Crema de Calabaza con naranja

Cuando todo el mundo ya prepara la cena exuberante de esta noche, quiero recordar que este exceso no es, en absoluto, tradicional de la Nochebuena cristiana. Es algo más profundo y antiguo, que aún mantiene el viejo espíritu pagano que celebraba, ahí sí sin medidas ni pacatería, el triunfo del Sol sobre la noche, desde el solsticio de invierno ya más cortas. Es la celebración, en fin, de la vida en su plenitud.

Pero la víspera de Navidad cristiana, y su vigilia en Nochebuena, era hasta hace poco más de sesenta años, un día de ayuno. Sólo se permitía hacer una colación (una cena especial) doble que admitía no más de 170 gramos de pan, verduras cocidas y condimentadas o legumbres, tostadas o fritas en aceite pero sin condimentos. Con ese sentido estricto sólo serían tradicionales las sopas de coliflor que aún aparecen en el menú familiar de esta noche, sólo que relegadas a un papel secundario.

Como mi particular recuerdo de aquellas comidas, traigo aquí la preparación de una receta simple pero de sabor sorprendente: una crema de calabaza, muy especiada, que se termina con zumo de naranja. Es otra de las magníficas recetas del libro Ecología sobre la mesa (que, en Cádiz, puede adquirirse en la Librería La Clandestina). En el libro la nombran como sopa, aunque para mejor entenderla la llamo aquí crema, pues la receta del libro también la hace puré. Como otras veces, hemos usado verduras ecológicas de nuestro grupo de consumo con Parcela 6, con huerto en Puerto Real.


Sofreímos un par de cebolletas frescas en aceite virgen extra de oliva. Cuando esté transparente, añadimos media cucharadita de jengibre (usamos molido, por no tener fresco), 2 de curry (según guste el pique, nosotros Medio), media de comino, una de cilantro (usamos liofilizado) y la piel rallada de media naranja. Rehogamos hasta que tenga un color dorado.

Entonces echamos un vaso de vino blanco (usamos mosto de Trebujena, pero se puede probar con vino fino), medio vaso de brandy, sal, pimienta y la calabaza troceada. Según el tipo de calabaza, echaremos más o menos cantidad. Para una tipo cacahuete, se puede emplear la mitad; para la de tipo roteña, redonda y grande, un buen cuarto de calabaza, sobre el kilo.


Lo cubrimos de agua y dejamos cocer hasta que los trozos de calabaza estén tiernos. Calcular sobre treinta y cinco minutos.

 Aspecto después de cocida.

Trituramos todo, con batidora o pasapuré. Debe quedar espesa y ligada pero de textura suave. En el libro Ecología sobre la mesa añaden, entonces, unas semillas de sésamo. Yo no lo hice.

Preparar, aparte, zumo de naranjas recién exprimidas. 


Se sirve la crema de calabaza especiada y, aparte, se presenta una jarrita (o lo que se tenga, pero cuidando un poco la estética, que también se come con la vista) de zumo de naranja. Cada cual se sirve un chorreón sobre la crema, ya en la mesa, según le guste más o menos ácida. La combinación es espectacular.

1 comentario:

  1. Que rico...quiero hacer yo una de calabaza y apionabo que me han regalao ,jejeje....ya te contaré..

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