domingo, 23 de septiembre de 2012

Permacultura y Bioconstrucción en Casa Gaia (Vejer)

Asistimos, este sábado 22 de septiembre, en la Casa Gaia, en el valle de La Paternilla, de Vejer, a una jornada de voluntariado para preparar el próximo Taller de Bioconstrucción: Construyendo con tierra y creando techos vivos (información sobre el curso y matrículas), que impartirá en el mismo lugar los próximos 28, 29 y 30 de septiembre, el permacultor, diseñador industrial y maestro de yoga Andrew Zionts. La Casa Gaia es un hermosísimo logro de Joanna Crowson y Chris Davidson.
 
 
 
Un día de muy entrañable convivencia, diversión y duro trabajo saludable, buena comida vegana, y de conocimiento en el respeto y la actualización de técnicas de construcción milenarias muy extendidas en buena parte del planeta, desde las casas de adobe de África o Latinoamérica, a las cercanas casas típicas de la castellana Tierra de Campos. Como parte de la ética de la permacultura, la jornada la terminamos, celebrando que era el Equinoccio de Otoño, con una sencilla ceremonia de despedida del Sol y preparando una ofrenda a la Tierra, con la misma arcilla de nuestro trabajo de ese día, el agua que bebimos y unas semillas de altramuces, que cada cual lanzará a crecer en algún campo de su elección. Simbolo de un circulo vital que no se agota en su uso sino que se renueva en nuevas vidas.
 
Como define el naturalista australiano Bill Mollison, con David Holmgren, uno de sus creadores, la permacultura "trata de cómo diseñar asentamientos sostenibles. Es una filosofía y una manera de usar la tierra". La palabra es una contracción de agricultura (o, mejor aún, de cultura, en su sentido más amplio) permanente. Aunque se basa en modelos ecológicos y la sabiduría ancestral de muchos pueblos, aplica el conocimiento científico para crear una ecología cultivada que se diseña para producir más alimentos sin agotar sus recursos ni contaminarlos. Pero esos principios ecológicos y  ese diseño de herramientas para implementarlos se basan en una Ética fundamental: cuidar la tierra, cuidar las personas y redistribuir los excedentes entre todas las especies. Lo explica, muy gráficamente, la entidad SELBA al presentar la permacultura: "El exceso o desecho producido por plantas, animales y actividades humanas es utilizado para beneficiar otras partes del sistema. Las plantaciones se diseñan de manera que aprovechen bien el agua y el sol y que bloqueen el viento. Se utilizan asociaciones particulares de árboles, arbustos y plantas rastreras que se nutren y protegen mutuamente."
 
Con esos criterios se organizaron cuatro actividades en esta Jornada de preparación del curso: elaboración de ladrillos de adobe, preparación de una base de hormigón, excavación de una charca para aguas pluviales y construcción de un pequeño doble talud de desechos forestales y tierra para el cultivo agrícola.
 
Naturalmente, todas las actividades implicaban un aprovechamiento de lo producido en las otras. Así, la tierra arcillosa que se´iba extrayendo de la excavación de la charca servía para elaborar los ladrillos de adobe o para la cubierta terrosa del talud, sobre los desechos silvestres obtenidos, a su vez, de una anterior poda de ramas de árboles del mismo campo.
 
Elaboración de ladrillos de adobe.
La arcilla se disuelve en agua en una efímera piscina de trabajo, elaborada con un plástico impermeable, que toma su forma de dos vasos de recipiente acoplando sendas balas de paja. El primer vaso sólo contiene agua, para la limpieza personal, y en el segundo se produce esa mezcla de arcilla y agua hasta obtener un barro fácil de trabajar.
 
Sobre plásticos extendidos se mezcla ese barro arcilloso con arena, en una proporción aproximada de dos cubos de arcilla por cuatro de arena, aunque esa relación varía según el suelo. Se añade agua y se mezcla pisando la mezcla. Cuando esté bien unida se añade paja abundante y se sigue pisando, enrrollando la masa con frecuencia, para compactarla, hasta que la mezcla pueda despegarse del plástico del suelo.. La paja, u otro ingrediente vegetal abundante disponible (en India, por ejemplo, se usan resíduos vegetales de coco), sirve para aumentar la compactación y evita que los bloques, una vez secos, se agrieten. Ese material vegetal va a permitir también que el adobe tenga unas grandes propiedades de aislante acústico y térmico, reduciendo el consumo de energía para refrescar en verano, o calentar en invierno, las casas.
 
 
Esa mezcla se lanza, desde cierta altura, sobre los moldes de los ladrillos. En nuestro caso, construidos para la ocasión con madera, de dos tamaños distintos. Ese lanzamiento hace que compacte aún más la mezcla. Se alisa y se agujerea poco profundo, con los dedos, para facilir el posterior ensamblaje de los ladrillos. Se sacan los moldes, de forma que las piezas, aún frescas, no se rompan.
 
 
Se dejan secar al menos una semana, no directamente al Sol, debiendo cubrirse por la noche para evitar la humedad del rocío. Estos ladrillos, que se desharían si les cae agua en este periodo de secado, deben hacerse en un tiempo seco.
 
A la izquierda, ladrillos de adobe recién elaborados. A la derecha, ya secos, listos para su empleo.
 
Una vez secos, estos ladrillos son impermeables a la lluvia, si bien ese agua reblandece su capa más externa. Para minimizar este efecto se construyen aleros de suficiente vuelo en el techo, así como se debe hacer un mantenimiento con revoques de barro.
 
Los ladrillos para vivienda suelen usarse en toda su superficie horizontal, de modo que las paredes tienen un grosor suficiente para mejorar sus propiedades aislantes. En algunas construcciones más livianas pueden colocarse en vertical. Se unen entre sí con barro.
 
Los elaborados ese día servirán para construir, en el citado Curso, la escalera de una construcción de adobe, realizada en otras ediciones del curso, un aseo y water seco.
 
Exterior e interior del baño seco. Las ventanas están construidas con botellas de vidrio.
 
Construcción de una base de hormigón
 
Para resolver el problema de las paredes de adobe, que absorben la humedad del suelo por capilaridad, se construyen cimientos impermeables, antes de piedras y ahora de hormigón. La construcción del baño seco lleva una base de hormigón, enlucida con barro, de algo más de un metro sobre el suelo.
 
En esta Jornada se construyó el suelo de hormigón de una pequeña construcción, a usar como caseta para almacenar herramientas. Esta caseta se levantará como actividad del citado Curso de bioconstrucción, con la particularidad de que llevará un techo vivo vegetal.
 
El hormigón es una mezcla de cemento (caliza y arcilla calcinadas y posteriormente molidas) con gravilla y agua.
 
Chris muestra la base de hormigón, aún fraguando, donde irá la caseta de herramientas

Excavación de una charca de aguas pluviales

En la Jornada se avanzó bastante en el proyecto de creación de una charca para recoger aguas pluviales. En esta segunda fase, tras la de su diseño, se está aún en la excavación de la misma, preparándola para su posterior impermeabilización y recogida de aguas.

La charca supondrá un aprovechamiento del agua de lluvia para regadío de la cercana huerta, zona de plantación de especies que necesitan mucha agua, hábitat natural de plantas y animales, como ranas que controlan los mosquitos, o contribuirá al microclima de su entorno. Se trate de favorecer la mayor variedad de plantas y especies posibles para que interaccionen en beneficio de todo el sistema. Joanna habló de la pasada visita de aves a zonas húmedas de la finca, imaginando la llegada de algunos patos y otras aves acuáticas a su futura charca. En lo que no dejaría de ser un regreso a sus hábitats naturales de la desecada laguna de La Janda.

El trabajo consistió en ahondar los dos círculos, siendo el central más profundo. El primero, más grande, lleva un reborde para la posterior fijación del plástico impermeabilizante. Igualmente, una entrada, que deberá incluir un filtro de paja y tela de saco, para recoger el agua que circule por el aliviadero del camino de acceso a las casas de la zona. Está pendiente de crear, además, una recogida de aguas de la cocina, para su aprovechamiento en la charca.

La tierra arcillosa se fue trasladando, en carretillas, a la zona de elaboración de ladrillos de adobe o a donde se montaba un talud doble para cultivo.


Por la tarde, ya muy avanzado el trabajo de nivelación de la charca, Andrew Zionts nos explicó el uso de plástico para impermeabilizar el fondo de la charca. En otras experiencias se han utilizado impermeabilizantes naturales, como baba de nopal, o se ha conseguido una compactación del terreno con maquinaria, si el tipo de suelo lo permitía. En las condiciones del terreno se había optado por esa capa de plástico que, además, humedecería el suelo debajo suya, por condensación. Que quedaría fijado, en el reborde de la charca, por medio de piedras.


Explicó también el sentido de que la charca, de forma circular, incluyese en su centro otro circulo de mayor profundidad. Se crea, así, un hábitat distinto para plantas que tienen raíces más profundas, como los nenúfares, o para animales que precisan más profundidad de agua. Además, asegura una reserva de agua cuando aumente la sequedad, al tener menor superficie de evaporación.



Creación de taludes de cultivo en colina sobre resíduos silvestres cubiertos

Siguiendo la técnica alemana de la hügelkültür, se ha diseñado un doble talud, en forma de semicircunferencia, para, por una parte, aprovechar los resíduos silvestres que la misma finca produce como material de abono y, por otra, para que esa barrera vegetal proteja del seco viento de Levante los cultivos de la ya existente huerta en Mandala, diagramas o representaciones esquemáticas y simbólicas del macro y microcosmos budistas o hinduistas. En Casa Gaia, tiene un diseño redondo, con 8 pétalos, cada uno de unos 8 metros de diámetro y un centro redondo de metro y medio.

La técnica consiste en hacer un lecho de resíduos silvestres que, al descomponerse, en lo que puede tardar unos años, servirá de abono vegetal del suelo. Utilizamos, en este caso, las ramas cortadas en la poda de los árboles de la finca. Antes, estas ramas se quemaban, con lo que el beneficio ambiental también es ahora mayor.

Esas ramas forman una especie de rollo vegetal y se cubren con la tierra extraída en la excavación de la charca.

La tierra se vuelca y se compacta un poco, con una pala o con los pies. Se echa por ambos lados, formándose una pequeña colina de dos taludes.

Para cubrir la parte superior hay que llevar la carretilla hasta su cima, utilizando rampas de madera, y lanzarla desde arriba.



Sobre esos dos taludes se plantarán las verduras, en función de su mayor o menor resistencia a los vientos. Se gana, asimismo, en comodidad de plantación, pues el plano inclinado en altura es más accesible que el suelo, donde hay que trabajar más agachados.


Como nos indicó, finalmente, el monitor David Arribas este sistema puede durar algunos años. Cada cierto tiempo, se abren los taludes y se pueden rellenar de más materia orgánica. Está en estudio añadirle una zanja delante del talud orientado a Levante para aumentar, así, su irrigación.

2 comentarios:

  1. Gracias por compartir tu experiencia aquí Manolo, me da mucho gusto leerlo y volver a vivir el día que compartimos. Y gracias aun mas por ofrecer tu tiempo y esfuerzos en el día de voluntariado en Casa Gaia con todos – y tu plato de asado manchego... delicioso.

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  2. Se me olvidó decir… puedes ver más fotos en nuestra página Facebook: www.facebook.com/casagaiacadiz...
    y encontrar información acerca de otras actividades en nuestra página web: www.casagaia.co.uk

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