domingo, 24 de junio de 2012

Chili con carne

Para responder a la pereza de comer legumbres en verano. Un plato de la emigración mexicana en Texas, probablemente mezclando dos platos de Sonora y otros Estados del Norte de México: la carne con chile y los frijoles refritos. En la cocina Tex-Mex ha terminado por edulcorarse, con el añadido de la salsa agridulce barbacoa, y de adaptarse a la corrección global eliminando los piques potentes de los chiles de origen. Como no tenía chiles serranos utilicé un ají amarillo boliviano (que no es lo mismo pero me cumple la intención) y una de nuestras guindillas. Se pone el ají en remojo de agua caliente una hora.

Empezamos cociendo los frijoles rojos (medio kilo, y sobró la mitad), puestos en agua fría con media cebolla entera, cuatro dientes de ajo y un manojo de perejil. Cocer hasta que estén tiernas. En mi olla a presión, 12 minutos.


Se hace un sofrito de una cebolla grande y cuatro dientes de ajo, todo picado, con una guindilla entera. Cuando estén blandas, se aparta del fuego y se añade una cucharadita de pimentón picante. Se añade medio kilo de carne de vaca picada y se rehoga hasta que cambie de color.


Aparte, se pone en batidora medio kilo de tomates rojos, un par de cucharadas de tomate concentrado, cucharaditas de comino y de orégano, y el ají ya hidratado, sin pepitas. Se tritura todo hasta obtener una pasta, que se añade al sofrito. Se añaden también dos cucharones del caldo de cocer las judías. Se deja cocer, tapado, durante una hora.


Pasado ese tiempo, se añaden dos o tres cucharones de alubias cocidas. Según gusten. Se dejan cocer en la salsa otros quince minutos, ya a fuego abierto, para que se reduzca hasta la consistencia de una salsa.


Se comen sobre una tortilla de maíz. También pueden acompañarse de un huevo frito sobre la tortilla, un desayuno potente como huevos rancheros.


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